A este artista Norteamericano, le gusta ser sucio, incluso asqueroso. Emplea las "guarradas" para arrancar estrepitosas carcajadas. No busca el aplauso, sino que prefiere las iras del público. Pero por encima de todos sus gestos y comentarios y ruidos obscenos, Dirty Fred los sorprenden con su genialidad y destreza, asombra, maravilla y consigue meter al público en el bolsillo.
Sus espectáculos se suceden sin solución de continuidad, y durante horas consigue aglomerar al público en las gradas o sentados en el suelo. Este estadounidense que consigue colocar a los espectadores en todos los límites de la incorreción. Un malabarista virtuoso, que emplea la palabra para conseguir una comunicación estrecha con el público, y sus núumeros bordean el indecente, el asqueroso, pero es admitido por su calidad.
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